sábado, 8 de noviembre de 2008

Juntos, como las olas del mar, fundidos en una masa infinita.
Que será de nosotros, cantantes de una letra escrita por el pasado,
con una mochila tan grande que no nos deja avanzar.

El frío se volvió calor cuando te sentí,
dejó de llover de una manera natural,
como si fuera algo esperado.

Ahora parece que estamos en un piélago,
el dignóstico es agnosia,
pero izaremos el ancla del orgullo
y volveremos a navegar juntos.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Saludos desde Gran Canaria:
Le animo a leer el artículo que he colgado en mi blog porque sin duda le será de interés. Dicen que la experiencia ajena posee poco valor real entre quienes no han pasado personalmente por la misma. Pese a ello deseo alertar a la gente en la medida de mis posibilidades.
Además, tengo otros artículos que quizás puedan ser de su interés.
Sobra decir que siempre será bien venido a mi humilde espacio.
Un abrazo.